Abangareña propondrá en Estados Unidos que insectos comestibles acaben con el hambre del mundo

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ANA MARIA
La estudiante Ana María Quirós, -la última dama de izquierda a derecha-, junto a sus compañeras que cursan la carrera Tecnología de Alimentos de la Universidad de Costa Rica (UCR).

Costa Rica pose unos 350 mil insectos diferentes. Guanacaste sería óptimo para cultivar grillos, esperanzas y los tenebrios (pequeños gusanos que se alimentan del afrecho –cáscara del grano del cereal).

 

LAPROVINCIA.CR/ Fabricio Obando Chan/  En la competencia mundial “Developing solutions for developing countries” (El desarrollo de soluciones para los países en desarrollo), que realizará en julio próximo en la ciudad de Chicago, la abangareña Ana María Quirós Blanco, defenderá la tesis de acabar el hambre en el mundo si se implementa una dieta de insectos comestibles.

Esta joven soñadora, jugadora de voleibol y estudiante de la carrera de Tecnología de Alimentos de la Universidad de Costa Rica (UCR), nos relató cuándo y cómo surgió la idea de utilizar insectos o “bichitos” para salvar a muchos seres humanos que sufren y mueren por hambre.

Comida a base de insectos, ¿cuéntenos cómo surgió todo?
Todo comenzó cuando la competencia “Developing solutions for developing countries” nombró a los insectos comestibles como el tema de la competencia para este año. Mis compañeras y yo decidimos participar y asumimos el reto de desarrollar un producto alimenticio con insectos comestibles; desde ahí empezamos a investigar el tema.

¿Recibe beneficios el ser humano si consume insectos?
Los insectos como alimento son una buena fuente de proteína, vitaminas y minerales. Si se comparan con vacas, pollos y cerdos son más amigables con el medio ambiente, ya que ocupan poco espacio, consumen menos agua y alimento y emiten menos gases invernadero. El consumo de insectos es algo normal para dos billones de personas en el mundo. Actualmente en occidente no es parte de nuestra cultura pero debemos empezar a considerarlos como una nueva fuente de proteína.

¿Cómo recibió la noticia de representar a Guanacaste en Chicago?
La noticia la recibimos a finales de marzo. Fue una felicidad increíble para nuestro grupo de trabajo, para toda la escuela de Tecnología de Alimentos de la UCR y para el Centro Nacional de Ciencia y Tecnología de Alimentos (CITA) del que muchas somos asistentes. Luego de toda la felicidad y el orgullo, empezamos a sentir la gran responsabilidad que conlleva ser finalistas en esta competencia y empezamos a trabajar con mucho esmero en el proyecto final que debemos defender en Chicago.

¿Llevarán este producto al mercado costarricense?
Hasta el momento es solo un proyecto para la competencia. Nuestro grupo de trabajo después de julio evaluará la idea de empezar a desarrollar productos con insectos en el país.

Sus familiares, ¿cómo recibieron la noticia?
Muy felices y orgullosos, además se han involucrado mucho en el tema de insectos comestibles y ahora es un tema común en mi casa.

Según el Centro de Investigación y Gestión de la Biodiversidad (INBIO), Costa Rica pose unos 350 mil insectos diferentes. Guanacaste resultaría óptimo para cultivar grillos, esperanzas y los tenebrios (pequeños gusanos que se alimentan del afrecho -cáscara del grano del cereal-).

Se conoció que los tenebrios, tienen un sabor similar a la almendra y maní, que un plato de ellos podría costar entre unos 10 mil y 15 mi colones. En general los insectos comestibles tienen un alto valor de proteína, son bajos en colesterol y se consideran aptos para una dieta ideal. LAPROVINCIA.CR/

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