El Tesoro de la Agonía

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GUANACASTE NOTICIAS. Cerca 1870 en la Ermita Nuestro Señor de la Agonía en Liberia, la cofradía existente poseía una hacienda con mucho ganado y movimiento. El dueño era un sacerdote nicaragüense llamado Antonio Benavides, hombre de mucho dinero y de buena familia.

 

El sacerdote había prometido que al morir todos su bienes y riquezas serían para el cristo de la agonía venerado en la ermita de Liberia. El tesoro nunca  se encontró y la hacienda desapareció. Cuenta la leyenda que por algunas noches, en un sitio muy cercano al  Tempisque, se oyen lamentos, soplan raros vientos y en un viejo pochote se levantan bolas de fuego y además vaga la silueta de un sacerdote rezando y camino rumbo a la Ermita, penando y sin encontrar descanso.