La mujer guanacasteca

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Miguel Fajardo Corea. Obra Perspectivas Muralísticas sobre la Historia de Liberia. Coopeande. GUANACASTE NOTICIAS.

Las mujeres guanacastecas se encuentran empeñadas en la afirmación de sus propias costumbres y tradiciones.  Sin duda, su espíritu de lucha y su  acento chorotega les han provisto de las fuerzas necesarias para enfrentar los retos diarios, en aras de forjar su identidad con digno orgullo.

Desde los tiempos de la hacienda ganadera, la mujer de esta provincia ha luchado con denuedo para aportar su cuota en la forja de un Guanacaste mejor.  Su trabajo constante  y tesonero, contra  los horarios de la comodidad, ha sido ejemplo de esfuerzo y entrega, en pro de sus hogares y de la familia guanacasteca como un todo.

Su presencia en la Campaña Nacional de 1856 fue decisiva, a pesar de la visión patriarcal de los acontecimientos. En esa guerra contra el invasor, se destacó Rafaela Elizondo, una  luchadora, quien desde la cocina y con el coraje guanacasteco, se convirtió en un símbolo de la  conciencia de Guanacaste contra  las fronteras de la pereza.

Desde 1884, en un bolso sin amarras escribieron su propia historia: Carmen Serrano, Antonia Cortés, Pepa Moreira y  Mercedes Panza,  esta última logró fama debido a sus arengas contra los registros corporales que rebajaban la moral y la dignidad de los mineros; con su pañuelo rojo supo exhortar a los trabajadores con el grito: “¡No aflojen, muchachos!” La mujer guanacasteca también ha logrado un lugar preponderante dentro de la literatura costarricense.  María Leal,  Ofelia Gamboa Solórzano, Edith Vargas Cubillo y Ligia Zúñiga, desde la pampa, han construido un legado cultural, auténtico y decisivo, por medio de sus cuentos, poemas, bombas y retahílas.

 

Las manifestaciones multidisciplinarias de las mujeres artistas de Guanacaste conforman una legión de entereza y valor indiscutibles: Daniela Navarro Mora, Karen Clachar, Guadalupe Urbina, Pilar Rodríguez, Argemira Faerron, Elda Gavarrete, Ruth Mattey y Lidia Fennell, han contribuido a conformar y salvaguardar la Guanacastequidad.

Por otra parte, en las luchas cívicas de la Confraternidad Guanacasteca, la participación femenina  fue  clave  y reconfortante para su  líder, el Dr. Francisco Vargas Vargas.  Entre las valientes mujeres  destacaron María Clara Álvarez, Rita Vado, Orfilia Ruiz y Socorro Bolívar.  La historia local de Guanacaste testimonia esas conquistas cívicas, hermosas lecciones en pro de la tierra amada.

Brillantes educadoras como Mireya Hernández Faerron, María del Socorro Clachar, Alba Ocampo Alvarado, Ana Lorena Camacho, Mélida Obando Viales, Socorro Garnier Fuentes, Anny Watson Céspedes, Alicia García Montano y un brillante etcétera, se pueden ver simbolizadas en el rostro femenino que engrandece el Mural de la Historia de Liberia.

El Guanacaste auténtico continúa creciendo mediante el trabajo incansable y tesonero de las galardonadas con el Premio Nacional de Cultura Popular Tradicional:  Hortensia Villafuerte, cuyo aporte a la artesanía auténtica nace en el corazón de cada jornada con el  barro guaitil; Margarita Marchena Marchena, con sus faenas durante las altas madrugadas; Lía Bonilla Chavarría y su extraordinario  legado por la cultura popular de la mujer memoria; y Gina Acevedo López, con su tenaz quehacer artístico.

La mujer guanacasteca ha ido creciendo en sus perspectivas, anhelos y logros, y su inserción en el desarrollo de la provincia ha sido determinante en numerosos espacios del afán que forja la Guanacastequidad, en diversos momentos  de su construcción histórica.

La mirada de la mujer guanacasteca que cierra el mural sobre la Liberianidad es un compromiso vigilante para no perder nuestras raíces auténticas, las cuales nos permiten ver y remirar el mundo con acentos vernáculos, para conocernos mejor y poder defender nuestra identidad legendaria.